lunes, 25 de abril de 2011

Mi columna en El Deportivo (Abril 25 - Lunes)

DE CAL Y ARENA EN LA VISITA FIFA
Por Jhon Jaime Osorio Osorio

El jueves en Cartagena será el sorteo del Mundial del sub 20; la Semana Santa sirvió para que lo delegados de la FIFA visitaron los ocho escenarios en Colombia y África ya entregó sus clasificados. Preocupa que a 64 días de la cita orbital, las grandes dificultades por el invierno y la falta de promoción no dejen sentir un ambiente de mundial en el país; y que los atrasos en algunas ciudades sean evidentes. Lo peor en este momento sería tratar de ocultar realidades evidentes.

Los estadios de Medellín y Cali, afirmó el vocero de prensa de la FIFA, Wolfgang Resch, necesitan más trabajo. También dijo que las obras en Manizales, Pereira y Armenia están al día, que Cartagena lo sorprendió por sus grandes avances de la visita de enero a la de marzo, y que Barranquilla y Bogotá no tienen ningún problema. En términos generales, Colombia pasó el examen, pero hay asuntos vitales para corregir.

En Medellín y Cali, las obras no van de acuerdo con los cronogramas. No es para alarmarse, pero sí para prestar atención. Aunque las administraciones municipales y algunos directivos del fútbol en ambas capitales han querido matizar la valoración de la FIFA, lo claro a esta altura del juego, es que las obras se colgaron frente a lo previsto. En el caso del Atanasio Girardot, mientras los comunicados de prensa de la Alcaldía hablan de una completa satisfacción; las declaraciones de los veedores dejan otra sensación. "Tenemos que mirar más a Medellín que a otros estadios" dijo el vocero de la FIFA; mientras que Luis Bedoya, el presidente de la Federación sentenció que “a Medellín le falta un volumen de obra bastante grande”.

Como buenos colombianos, las excusas las tenemos a la mano: el invierno, la destinación de los recursos, la celebración de dos clásicos consecutivos o los procesos de licitación de las obras. Más fácil y mucho más valioso en este momento sería reconocer el atraso y trabajar para cumplir. Medellín debía entregar el 28 de abril. No lo hará. Ahora la nueva promesa es la obra física para el 15 de mayo y las obras complementarias para 15 días después.

Todos queremos ser los mejores anfitriones, queremos el mejor mundial en nuestro país y soñamos con un mundial en paz, sin invierno y con una fiesta total. Dificultades hay, pero tiempo para corregirlas también. Por primera vez, Colombia será sede de un Mundial de Fútbol luego de haber sido el único país en la historia en renunciar a la sede de uno de mayores. En julio y agosto, los ojos del mundo futbolístico estarán puestos en Colombia, y para muchos, entre los que me incluyo, esta será tal vez la única cita orbital de fútbol que viviremos como locales; por eso, debemos estar atentos y dispuestos a colaborar, para que no estemos poniendo clavos, dándole los últimos brochazos a los muros y escondiendo la basura debajo del tapete el día que empiece la competencia.

domingo, 27 de marzo de 2011

Mi columna en El Deportivo (Marzo 25 - viernes)

A BUSCAR LO COLECTIVO
Por Jhon Jaime Osorio Osorio

En uno de sus múltiples textos sobre el deporte, el sicólogo argentino Jorge Grazarelli afirma que “un síntoma de mala salud social es la ausencia de deportes en su seno” haciendo alusión a la manera como la actividad deportiva puede servir de termómetro calificado para medir a las sociedades, la cual es una de las tesis centrales de su trabajo. Si partimos de ella, podemos mirar al país desde el deporte para hacer una lectura de nuestros fenómenos sociales. Una sencilla: somos un país de individuos y no de colectivos.

Históricamente, han sido las pesas, el patinaje, el ciclismo, el boxeo y el bicicross, entre otros, los deportes que nos han llenado de títulos del mundo; y en las últimas dos décadas, el automovilismo y el golf nos han hecho vibrar con las grandes actuaciones de Juan Pablo Montoya y Camilo Villegas, aunque no hayan logrado títulos absolutos sino victorias parciales. Muchas veces como colectivo social perdamos fácilmente la memoria, o queremos no tenerla, pero siempre que hablemos del tema tendremos la impronta significativa de individuos como Pambelé, Cochise, Santiago Botero, Maria Isabel Urrutia,  Cecilia Baena y muchos más, que nos han dignificado como pueblo ante el mundo gracias a sus logros en disciplinas en las que se compite de a uno.

En lo colectivo no hemos funcionado. No hemos ganado como grupo. Si aplicamos el mismo rasero, el de mirar títulos del mundo, nos toca apelar a uno de béisbol a mediados del siglo XX, a uno de Hockey en la categoría B en los 90s y al de Fútbol de Salón en el 2000. Si apuramos, podemos incluir uno ganado el año pasado en una de las nuevas tendencias deportiva, el Ultimate. Cuatro títulos mundiales en casi 100 años de historia deportiva organizada. Muy poco pero muy normal para un país que oculta su subdesarrollo con cifras, para un pueblo tan heterogéneo y variado que solo se une ante las tragedias naturales y para el que la indiferencia ante muchos temas es natural.

Somos tan individualistas, que cuando perdemos en deportes colectivos buscamos el Dayro Moreno o el Lara de turno para culparlo del fracaso. Nuestra crítica es despiadada, pero siempre dirigida a alguien en particular. Y como si fuera poco, cuando vamos ganando algo en lo colectivo, como en el mundial de Fútbol de Salón, lo demeritamos diciendo que no le hemos ganado a nadie o que el certamen es de poca monta. Definitivamente somos un núcleo social muy particular. Somos colombianos. Es hora de pensar, de vivir y de ganar en plural. A ver si mejoramos como pueblo.