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domingo, 14 de abril de 2013

De largo aliento (8 de abril de 2013) - Hay clásico que no lo son


Hay clásico que no lo son
Por Jhon Jaime Osorio

Publicado en la columna "De largo aliento" en el periódico El Deportivo, el lunes 8 de abril de 2013

A la denominada "fecha de clásicos" en la Liga colombiana le quedó grande el apelativo. Pasto - Cali no es un clásico y Junior - Cúcuta, tampoco. Es mi percepción, y la avalo en diferentes lecturas sobre este tipo de partidos. 

No existe una definición tajante, única. Se habla de clásico como el tradicional enfrentamiento de los clubes de una misma ciudad o región, pero también se le dice así al partido que más veces se ha jugado en la historia de un torneo, sin importar la procedencia de los clubes o su momento. El término se utiliza, incluso, en algunas partes del mundo, para referenciar el partido más importante de la jornada. 

Sea cual sea la definición, los juegos mencionados, y otros más de la fecha 9 en Colombia, no alcanzan esta categoría. Los duelos regionales se viven realmente en Medellín, Bogotá, Tunja. Envigado y tal vez en Neiva y Manizales. Los partidos tradicionaes serían los que se jugaran entre Millos - Nacional, Junior Medellín y tal vez Caldas; y por momento, un juego entre Millonarios, Cúcuta, Santa Fe y Pasto, que aparecen en los primeros lugares del torneo.

La fecha de clásicos no es tal para todos. Es extraño ver cómo en nuestro fútbol criollo regiones como la costa Atlántica y los Santanderes, o ciudades grandes e importantes como Cali no cuentan con juegos de primer orden, con duelos regionales de nivel. Obviamente, son efectos del sistema de ascenso, que hoy tiene a loa rivales regionales de Junior, Cúcuta y Cali jugando en la división B.

Esta fecha 9 debería llamarse "la del ajuste del calendario", la de la mitad" o simplemente la fecha 9. Al fin de cuentas es una fecha que se adiciona a las 17 jornadas de la ronda de todos contra todos. De lo que en el mundo se llama "clásicos" tiene muy poco. O aceptemos que en Colombia estamos construyendo un nueva definición.

viernes, 21 de septiembre de 2012

De largo aliento (21 de septiembre de 2012) - Fecha de clásicos: alerta naranja


Fecha de clásicos: alerta naranja
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio

Publicado en la columna "De largo aliento" del periódico El Deportivo el 21 de septiembre de 2012

Llegó la fecha de clásicos en el torneo profesional del fútbol colombiano. Los enfrentamientos regionales que otrora eran motivo para preparar la fiesta y organizar el grupo de amigos, hoy en día son un gran dolor de cabeza para las administraciones municipales. Es triste, pero cada que llega la fecha nueve, en todo el país toca prender la alerta naranja en las ciudades; porque cualquier cosa grave puede ocurrir.

Cuando los profundos problemas sociales empezaron a ocupar el escenario del fútbol, el pensamiento salomónico de muchos, entre los que me incluyo, era que el empate era el resultado más conveniente para evitar ánimos caldeados  y una que otra riña. Clásico en empate es clásico en paz, pensábamos. Sin embargo, esta teoría sucumbió rápidamente ante el descontrol social que dejó de ser un problema del estadio, en el que se han ido implementando todo tipo de medidas policivas, y se convirtió en un problema de toda la ciudad.

La rivalidad es natural en el deporte. La competencia necesariamente la implica. Pero sobrepasar los límites simbólicos que supone del enfrentamiento deportivo, para asumir la agresividad extrema y llegar a la barbarie son asuntos irracionales, excesos que infortunadamente  son comunes a casi todas las sociedades modernas.

Desde el miércoles comenzó la tensión. Basta revisar un poco las redes sociales como Facebook o Twitter para leer todo tipo de improperios e insultos. También se pueden recorrer los sitios de venta de boletas, o pasar por lugares de encuentro de algunas barras para tener la dimensión de la preparación que hoy se hace para los clásicos. Ya no se preparan fiestas sino guerras. En Medellín, en Bogotá, el eje cafetero, o cualquier rincón del país, los barrios se vuelven trincheras gigantes donde cada bando prepara su emboscada. Suena crudo, pero no es exageración.

No tiene sentido que cada que se acerque un clásico las ciudades tengan que triplicar fuerza policial y la ciudadanía tenga que vivir viva en medio de una fuerte tensión. El control no puede ser asunto solo de la autoridad, porque siempre excederá su capacidad. Debe involucrar a todos los actores, que en este caso son los grupos organizados de hinchas, los clubes, los árbitros, los dirigentes y los medios. Ya que están de moda los diálogos de paz, recordemos que el primer paso llegar a ella es reconocer que estamos en conflicto. En el fútbol, particularmente para los clásicos, lo estamos. Ojalá el domingo no pasemos de la alerta naranja a la roja.