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martes, 9 de diciembre de 2014

¿Y quién es el deportista del año en Colombia?


La pregunta se repite cada año por esta época y las  respuestas son tan numerosas y diferentes como medios de comunicación o agremiación de periodistas deportivos la hagan. Nunca no ponemos de acuerdo. Como en los reinados de belleza, en las elecciones para cargos corporativos, en los realities o incluso en muchos concursos de literatura, la elección del ganador siempre genera controversia. Al final, el argumento de que tenemos una gran cantidad de deportistas de primer nivel parece ser la excusa para entregar las  estatuillas luego de que una discusión interna o la participación popular a través de las redes sociales entregue el veredicto. Nos gastamos casi un mes argumentando por qué uno y no el otro, o discutiendo los criterios de la elección; cuando realmente lo que no está claro es precisamente eso: el criterio.

Advierto de entrada que no tengo la fórmula o la pauta ideal para escoger el deportistas del año; pero tras revisar algunas de las propuestas de elección, sí creo que hay muchas, utilizadas en la actualidad, que carecen de sentido. Es claro, por ejemplo, que si el criterio es premiar al que más votos sume en redes sociales, sencillamente se estará eligiendo al deportista más popular y no al mejor. Si en el premio hay injerencia directa de un patrocinador, los intereses comerciales inclinarán la balanza hacia los deportistas con los que ese patrocinador tiene relación comercial. Y también es obvio que si los que eligen so periodistas deportivos especialistas en un solo deporte, el desconocimiento de las demás disciplinas los inclinará hacia un deportista de su campo del saber.

También es cierto que con el pasar de los años, se han aplicado criterios sanos que permiten mayor ecuanimidad. Por ejemplo: separar en categorías al deportista profesional del aficionado, a la joven promesa del consagrado, darle un premio aparte al deportista paralímpico, o incluso, premiar diferenciando el género, han sido prácticas que permiten una mayor visualización y ponderación de los logros alanzados por nuestros héroes.

Lo cierto del caso es que en las diferentes elecciones del deportista del año, lo que sí ha faltado es un criterio técnico. Para entender mejor nuestro deporte, para darle su real dimensión, hay que establecer, por ejemplo, las diferencias sutiles pero profundas que hay entre lograr un título del mundo y ser medallista de oro en una Copa Mundo; entre ser el deportista más destacado de un equipo en un mundial de un deporte de conjunto y ser el campeón mundial en un deporte individual; entre ganar mejorando una marca personal o hacerlo batiendo una marca mundial. Esos criterios técnicos, que poco o nada se usan en las elecciones actuales, podrían darlos un mejor discernimiento.

Elegir el deportista del año en Colombia debería ser una oportunidad gigante para conocer mucho más a nuestros deportistas, para aprender más de nuestros deportes emblemáticos, para comprender la estructura del deporte, para entender más los elementos técnicos de las disciplinas en las que somos potencia y para reconocerle el esfuerzo a quien realmente lo merece. Ah, y para adquirir más criterio. 




martes, 22 de julio de 2014

¡Qué Triple… salto el de Caterine!


El salto de Caterine Ibarguen admite calificativo de hazaña. Creo que el país no ha dimensionado los 32 centímetros que le agregó a su marca personal. No hemos entendido el significado de los 15 metros con 31 centímetros que alcanzó esta semana en Mónaco. No solo emociona y llena de orgullo, como tantos títulos, resultados y medallas logradas recientemente por los deportistas nuestros; sino que técnicamente puede ser el logro deportivo más importante de Colombia en los últimos 5 años.

Explicarlo puede ser tan complejo como alcanzar esa distancia para Caterine. Ella llevaba cuatro años intentando pasar los 15 metros, desde el 2011 cuando registró en Bogotá los 14,99 que significaban su marca personal y el record suramericano. En el 2012, a tres meses de los Juegos Olímpicos, saltó 14,95 en Medellín, distancia que fue la mejor marca del año. En el 2013 los 14,87 en la Liga Diamante la volvieron a obsesionar. Aunque lo buscó muchas veces, los 15 metros parecían una barrera que silenciosamente ejercía presión contra la atleta colombiana; y también contra sus rivales. Basta con revisar los registros para descubrir que en los últimos seis años, ninguna deportista en el mundo había superado esa distancia.

Es difícil hacer analogías con los logros deportivos de Caterine en los últimos dos años. La medalla olimpica en el 2012, el título mundial del 2013, las 6 paradas de la Liga Diamante el año anterior y las 4 que van de este año, más el registro, no tienen comparación alguna. En los últimos dos años ha sido la mejor del mundo en su especialidad y como no tiene rival en las pistas, se reta a ella misma con sus registros.

El salto de Caterine no tuvo televisión en directo. Seguramente cuando ella vuelva a Colombia no habrá un recibimiento multitudinario. Tal vez nunca hablemos de la "caterinemanía". Eso sí, para la IAAF y para el mundo del atletismo, los 15,31 que saltó son el registro técnico del año en este deporte y los 19 centímetros que la separan de un récord del mundo con mayoría de edad, la próxima meta. Ya no sería hazaña, sino leyenda!

lunes, 18 de febrero de 2013

De largo aliento (18 de febrero de 2013) - Acusado, no condenado. Informar, no especular


Acusado, no condenado. Informar, no especular

Publicado en la Columna “De largo aliento” del periódico El Deportivo el 18 de febrero de 2013

No conozco los hechos al detalle, no estoy en Sudáfrica y no soy nadie para juzgar;  simplemente  soy un periodista deportivo que lee, observa, informa y escucha. Además, no tengo autoridad para juzgar, ni es mi interés. Mi tarea es contar historias, y tratar de ayudar a entender el complejo mundo del deporte. Sin embargo, desde mi condición, y luego de seguir el caso a la distancia, sí puedo lanzar una opinión, que para nada es una sentencia sino simplemente algo que pienso: aunque todo que se ha conocido esta semana pareciera condenarlo, por una razón elemental yo creo en la inocencia de Oscar Pistorius, el atleta acusado de haber asesinado premeditadamente a su novia.

Lo creo inocente y confieso que como a muchos la noticia me conmocionó. He leído cuanto artículo ha salido y he tratado de entender bien lo que pasó; la verdad, me ha costado mucho procesarlo. Ahora resulta que el ejemplo de superación para el mundo, el referente del deporte olímpico y el deportista intachable, tenía antecedentes de paranoia, era solitario, le gustaba el alcohol y era agresivo con las mujeres. Se ha dicho de todo después de su detención. ¡Qué buen momento para hacer leña!

No me importa si después descubro que estoy equivocado. El tiempo y la justicia sudafricana lo dirán. Ya me pasó con Armstrong, de quien no dudé cuando fue acusado, pero luego, como él, acepté que se había equivocado. Ni el mundo se acabó para él, ni el deporte se acabó para mí. Ojalá con Pistorius el desenlace tenga mejor final.

Estos hechos escandalosos nos demuestran a diario la imperfección del ser humano, que cuando se manifiesta en los en grandes referentes del deporte, se magnifica en un tamaño superior al de sus victorias. Valdría la pena que la sociedad empezara a mantener a sus ídolos en su condición terrenal. Son seres humanos, brillantes es su actividad, pero imperfectos como todos.

Creo en la inocencia de Oscar Pistorius por un asunto elemental. Es un derecho fundamental de todo ser humano, la presunción de inocencia. Mientras la justicia, brindando las garantías  necesarias para su defensa, no demuestre culpabilidad, Pistorius es inocente. Razón suficiente para cuestionar la forma como algunos colegas y medios han abordado el hecho al titular o hablar de: “el atleta que asesinó a su novia” o “el crimen de Pistorius”. Ese maldito afán por condenar, por decirlo primero, por armar el escándalo, por buscar un escándalo… Hasta hoy no se ha dictado sentencia. Hasta hoy es inocente. Pistorius es un atleta acusado de homicidio; lo demás es especular.