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martes, 3 de febrero de 2015

Señores del fútbol: el siglo XXI ya llegó


No es que sea una discusión de nunca acabar. Más bien, es una discusión que nunca se ha dado, o en el mejor de los casos, se ha disfrazado. La FIFA le ha tenido la puerta cerrada a las ayudas de este tipo con el argumento de que sería injusto porque en algunas regiones del mundo las condiciones económicas obstaculizan  el acceso a ella.  Argumento baladí. Injusto es que cada día veamos resultados amañados, decisiones absurdas, apreciaciones erróneas, goles con la mano y acciones ilegales que terminan siendo determinantes. No basta con las sanciones de oficio a las acciones por fuera del fair play, como la de Compagnucci en el Sub 20, que siempre son posteriores al juego; se requiere urgente que con ayudas tecnológicas se pueda intervenir directamente en el juego cuando haya acciones ilegales y evidentes.

Otros deportes como el baloncesto, el rugby y el taekwondo, por mencionar solo tres, ya entendieron que el siglo XXI es el de la tecnología, y que ésta como extensión de la capacidad del hombre tiene que significar una ayuda y no un obstáculo. El asunto es cómo sacarle provecho. Es interesante ver en el rugby cómo cuando el árbitro duda de su apreciación pide la ayuda del video para estar seguro de su decisión. Es emocionante ver en la NBA cómo los árbitros apelan al video, si hay dudas en faltas, en los valores de los lanzamientos o el cronómetro del juego. Se hace con ampliación en una pantalla gigante a ojos de todo el coliseo, en los últimos minutos del juego -que es cuando se decide el marcador-. Y es demasiado justo ver en el taekwondo cómo el entrenador puede solicitarle revisión del video al juez si duda de una de sus decisiones; con la norma de que si la reclamación no es válida pierde el derecho al reclamo por el resto del combate. Que se puede, se puede; es cuestión de voluntad y de planeación.

Ya no hay razón para que el fútbol siga ufanándose de su imperfección, “de su condición humana”, de su injusticia y de su arbitrariedad. Se requiere evolución. Y nadie está hablado de cambiar el juego, de intervenir en su dinámica, de acabar con el espectáculo o de hacer, como dicen algunos, “una cosa diferente al fútbol”. Ni el tenis dejó de ser tan emocionante y divertido con el ojo de halcón, ni el ciclismo y el atletismo perdieron su gracia con el fotofinish. Lo que propongo es sencillo y necesario: un mayor rigor arbitral, un juzgamiento más acertado; más calidad. No es mucho pedir y la solución ya está inventada. En la medicina, en la ingeniería, en el arte, en casi todas las actividades humanas, entre ellas el deporte, el ojo humano recibe ayuda tecnológica y mejora. ¿Por qué en el fútbol no?

¿Qué tal un cuarto juez que pueda revisar de inmediato si el gol fue con la mano o no?, ¿qué tal la posibilidad de que cada técnico pueda pedir la revisión de 2 jugadas por partido?, ¿qué tal que el árbitro antes de reanudar el juego por un gol dado, ante el reclamo  pueda mirar si hay o no fuera de lugar?. Se puede prestar para confusiones porque hay jugadas ambiguas, dirán algunos; cuando eso pasa en la NBA por ejemplo, cuando el video no es claro, prevalece la decisión que tomó el juez. Así de sencillo.

Es casi imposible que un árbitro pueda tomar una decisión correcta corriendo al mismo ritmo de quienes participan del juego. Señores FIFA, señores románticos: no es inequidad, no es perder la dinámica, no es dañar el juego. Es evolución. Señores del fútbol: bienvenidos al siglo XXI.  


miércoles, 29 de agosto de 2012

Tiro Libre 23 - Y sí, el árbitro se equivocó, ¿y entonces?

Y sí, el árbitro se equivocó, ¿y entonces?
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio

Publicado en la columna "Tiro libre" del periódico Qhubo el 29 de agosto de 2012

Esta vez fue en  el partido Medellín-Huila. El árbitro no vio una mano en el área de un defensa huilense, luego la pitó porque el juez de línea corrió hacia el área, y finamente se arrepintió por una razón que solo él conoce. Un hecho que ya hoy es anécdota, pero que sirve de pretexto para pensar nuevamente en el arbitraje; oficio que resiste todo tipo de adjetivos, especialmente en Colombia donde no es una actividad profesional.

El problema de fondo no es si los arbitrajes son buenos o malos. Es parte del juego. El fútbol está diseñado para el error humano, y sobre todo en el trabajo del juez. Debe ser mejor atleta que quienes lo juegan, sus decisiones son inmediatas, su trabajo es de apreciación y no tiene garantías ni apoyos tecnológicos para apoyar sus juicios. Así lo ha querido la FIFA siempre. Por eso, que Nicolás Gallo pite o no la mano en el área de Jonathan Murillo, o que después se ponga nervioso por la decisión que tomó, son asuntos que pueden pasar en todos los estadios del mundo. Terrores tan evidentes no son tan comunes, pero son posibles. Lo de fondo en este caso, es lo que puede pasar ahora.  

La Comisión Arbitral evaluará el video, tras la protesta que envió el DIM. Seguramente, no repetirá el partido, como pidió el cuadro escarlata; y sancionarán a Gallo. El juez dejará de pitar algunas fechas, o muchas. Mientras purga su “drástica sanción”, se dedicará a su oficio principal; seguirá con sus estudios de Administración de Empresas en la Universidad Nacional. Como Gallo, la mayoría de los árbitros de este país ejercen el oficio como una opción de ingresos adicionales, no como su profesión principal; así ellos lo asuman con toda seriedad. En Colombia el arbitraje no da para vivir, de allí que nuestros árbitros, antes de ser jueces de fútbol, sean abogados, mensajeros, estudiantes, negociantes o se dediquen a cualquier otra profesión.   

Es un contrasentido que una liga de fútbol jugada por profesionales sea pitada por personas que no viven del arbitraje. El camino necesario es la profesionalización. No garantiza que los errores no se cometan, porque seguirán apareciendo; pero sí puede ser la mejor forma de exigirles a los árbitros una dedicación total; una concentración permanente en el juego. Y viéndolo bien, sería una manera de que los dirigentes del fútbol demostraran que la calidad del juego sí les interesa.  

miércoles, 1 de agosto de 2012

Tiro Libre 19 - ¿Y EL FÚTBOL OLÍMPICO, QUÉ?

¿Y EL FÚTBOL OLÍMPICO, QUÉ?
Por Jhon Jaime Osorio
@jhojaimeosorio

Publicado en la columna "Tiro Libre" del periòdico QHubo, el 1 de agosto de 2012

Seguramente Hay algo que no funciona en el fútbol de los Juegos Olímpicos. No tiene sabor. No es tan importante. No emociona tanto. Lo he visto, lo he seguido y he leído todo lo que sale sobre él; por eso me atrevo a decir que es de esos pocos deportes que en los Juegos no llama tanto la atención.

Dirán los que solo tienen ojos para el deporte de multitudes que es una opinión sesgada, y hasta puede que la sea; pero la verdad, leo y releo los diarios del mundo y las redes sociales y del fútbol solo se habla de la eliminación de España, de la necesidad de título en Brasil,  de la sorpresa que dio Luis Fernando Suárez con Honduras, y de las afugias que pasa Uruguay. Nada más allá de los resultados sorpresivos. No hay grandes ídolos a parte de Neymar, no hay partidos brillantes y nadie habla de propuestas tácticas novedosas; cosas que pululan en las otras disciplinas de los Juegos. Es una percepción mía, repito, para que no se enojen los reduccionistas del deporte que solo ven un balón.

El problema puede estar en la reglamentación. La misma FIFA se encargó de bajarle el perfil al fútbol olímpico, pues en Los Ángeles 84, cuando el COI dejó participar a los jugadores profesionales, no aceptó la idea de tener un rival para su Copa Mundial, por lo que propuso que el fútbol olímpico fuera Sub 23. Una decisión para monopolizar el fútbol de selecciones con selecciones absolutas.

Como si fuera poco, en los últimos años la FIFA enredó más el tema. Para ir a los Olímpicos, el clasificatorio es el campeonato continental de la categoría juvenil. Una vez clasificado, el que viaja a los Juegos es el seccionado sub 23. Y como ñapa, a cada equipo se le pueden agregar 3 jugadores mayores. Como quien dice, clasifican los sub 20, juegan los sub 23 y cuando llegan los refuerzos mayores, casi que aseguran 3 lugares en la titular del equipo, así no hayan trabajado mucho con el grupo.

Un torneo tan particular no puede resultar de alto nivel, creo. Pero como es cuestión de gustos y cada deporte tiene su encanto y sus seguidores,  los amantes del fútbol tendrán argumentos para defender lo visto en Londres 2012. Yo no los encuentro. Para mi gusto, lo menos llamativo del nivel olímpico es el balompié.

miércoles, 20 de junio de 2012

Tiro Libre 13 - ¿Le falta dimensión al título del Futsal?



¿Le falta dimensión al título del Futsal?
Por Jhon Jaime Osorio
Publicado en la columna "Tiro Libre" en el periódico Q´Hubo el 20 de junio de 2012

El tercer título de la Liga Argos de Fútbol Sala fue el primero para Antioquia. Lo ganó Itaguí el pasado lunes festivo en la ciudad de Cali. Mérito alto, porque tanto en la semifinal como en la final el equipo dorado ganó a domicilio. Además, porque es el primer título del deporte profesional antioqueño este año, y porque se garantiza presencia en la Copa Merconorte de este deporte, único evento internacional de la Conmebol que hasta ahora tendremos en el departamento en el 2013.

Ayer hubo reconocimiento a los campeones en el nido de las águilas, el Estadio de Itaguí. El alcalde, los directivos de las Águilas Doradas y los medios de comunicación hicieron un sencillo pero emotivo homenaje a los campeones; pero no hubo ni la presencia, ni las celebraciones, ni mensajes de otros estamentos del deporte departamental. ¿Será que se nos volvió costumbre ganar en este departamento, que ya le prestamos poca atención a los nuestros cuando consiguen títulos?, o ¿será que no valoramos  ni dimensionamos lo logrado en esta modalidad deportiva?

El Fútbol Sala es una de las disciplinas de la FIFA, que desde 1985 lo acogió como su segunda modalidad. Es espectáculo, por la dinámica del juego y su generosidad con la cantidad de goles. Tiene un espacio grande en la agenda internacional. Para Colombia, es un deporte con futuro, como quiera que hace poco se consiguió por primera vez la clasificación al mundial. Para Antioquia, gracias a Itaguí, es la posibilidad de mostrar internacionalmente su potencial.

Que a la Liga Argos le falta madurar, es cierto. Pero que no pase desapercibido este título y que se le dé la dimensión que tiene. Ya viene siendo hora de ampliar la cultura deportiva en el departamento y el país. Solo así entenderemos, por ejemplo, la dimensión de lo que hizo Itaguí en el Futsal, el esfuerzo que hace la provincia en el Intermunicipal de fútbol, la victoria de Antioquia en el Nacional de Hockey sobre ruedas o la trascendencia que tiene el Panamericano de Gimnasia por Aparatos que comenzó anoche.

Por lo pronto, ojalá el sábado, en el intermedio del juego por cuadrangulares de la Liga entre Itaguí y Santa Fe, lluevan los aplausos para unos guerreros que ganaron una copa que había sido ajena al departamento.


lunes, 4 de junio de 2012

De largo aliento (4 de junio de 2012) - Humanamente imperfecto; sospechosamente también

Humanamente imperfecto; sospechosamente también
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio
Publicado en la columna "De largo aliento" enn el periódico El Deportivo, el lunes 4 de junnio de 2012

Cada jornada de fútbol, sin importar si se trata del torneo criollo, de la Champions o de la eliminatoria al mundial, deja sinsabores y amarguras por el arbitraje. Más allá de los puntos conseguidos, los goles observados y el destello de algunas figuras del balompié suramericano, la polémica este fin de semana apareció por los reclamos de penales no sancionados, las expulsiones injustas o las jugadas dudosas que los doctos comentaristas pudieron apreciar en 8 cámaras diferentes, mientras los encargados de aplicar el reglamento apenas palparon a la velocidad real del juego.

Para muchos, el árbitro es el lunar natural de este juego; y para otros, es el actor necesario para recordarnos en la cancha la imperfección humana. Suena bonito y justifica la posición de la FIFA ante el uso de la tecnología, pero es injusto con los árbitros y con los verdaderos protagonistas de este deporte.

En el baloncesto de la NBA, muy pocas veces los árbitros son protagonistas. Las jugadas de apreciación son pocas, y en muchas, se apela al video para dilucidar dudas. Si un lanzamiento fue o no de 3 puntos, o si se hizo sobre el tiempo antes o después de terminar el reloj son asuntos que los jueces consultan en el video y sin que nadie proteste revesan o ratifican una decisión. Igual ocurre en el tenis de campo, en el rugby y en otras disciplinas, que entienden que el espectáculo debe primar y que una decisión dudosa del encargado de aplicar el reglamento puede tirar al traste el trabajo de un colectivo o la ilusión de un pueblo.

Argumentos para no pensar en las ayudas tecnológicas se escuchan a diario: que pierde emoción, que se corta el ritmo de juego, que el fútbol se concibió así, que es inequitativo por el acceso a la tecnología en algunos lugares del mundo, que la gracia del fútbol es esa, que se pierde polémica… Argumentos para pensar en usarla también los hay; basta uno: que el que administre la justicia pueda ser más justo.

Acepto que el árbitro sea humanamente imperfecto, porque es natural; pero considero que esa imperfección del fútbol es sospechosa; y más ahora, que la tecnología ofrece todo tipo de recursos que podrían hacerlo menos injusto. ¿Para qué tan imperfecto? Se me ocurre una respuesta: para manipularlo.

jueves, 8 de marzo de 2012

¿Y ahora quién podrá desarrollarnos?

¿Y ahora quién podrá desarrollarnos?
Por Jhon Jaime Osorio
Columna "De largo aliento". Publicada en el periódico El Deportivo el viernes 9 de marzo de 2012

¡Qué vaina! Se fue Comesaña de la Federación y no conocimos su plan de trabajo para el desarrollo del fútbol colombiano. Tal vez, por el poco tiempo que estuvo en el cargo no alcanzó a presentarlo; o quizás lo hizo y como la Federación es un ente privado sencillamente no lo ha dado a conocer. Lo mismo ocurrió con Maturana cuando estuvo en esa función.

En el reglamento de la FIFA se estipula que cada país debe contar con un Director Técnico y de Desarrollo, y en el perfil sugerido se establece que debe ser “un hombre del mundo del fútbol con credibilidad, reconocimiento y experiencia en la educación del mismo”. Así que ido Comesaña por voluntad propia, la Federación deberá buscar un técnico que tenga ese perfil. Es obligación tener a alguien en ese cargo.

Según lo que plantea la FIFA, palabras más palabras menos, de quien ocupe ese cargo depende la planificación de la sostenibilidad a largo plazo y el progreso del fútbol en su país. Se me ocurren algunas preguntas: ¿cuál ha sido la planificación?, ¿qué tanto ha sido el progreso de nuestro fútbol?, ¿qué tan competitivas son ahora las distintas selecciones nacionales?, ¿cuál ha sido el mejoramiento logrado a nivel de los clubes en los torneos continentales?,  ¿cuántos jóvenes talentos se han identificado en los dos años que el cargo ha sido ocupado?, ¿cuál ha sido la expansión del fútbol femenino en el país?, ¿cuál es la filosofía del fútbol nacional?, y ¿cuáles son los valores educativos de este deporte?. En esencia, esos son los indicadores que se le deberían medir a quien sale del cago, y lo que se le debe exigir a quien lo ocupe, según lo que la FIFA dice en sus documentos.  

Bueno, tal vez estas preguntas ya hayan sido resueltas por don Julio Comesaña a la Federación, antes de irse.  Lo propio debió hacer Maturana. Seguramente, en algunos días, nos darán a conocer el balance. O tal vez a nosotros no, aunque creo que a la FIFA sí, porque entiendo que cada país recibe un Programa de Asistencia Financiera, FAP por su sigla en inglés, por parte de la FIFA cada año, y ese dinero debe canalizarse hacia el desarrollo del fútbol en el país. De esa platica, ya se gastó una parte en dos años de salarios. ¿Los resultados?, como en el villancico: ya vendrán, ya vendrán, ya vendrán.