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sábado, 26 de enero de 2013

Tiro Libre 42 - Pony que emociona y cuestiona


PONY QUE EMOCIONA Y CUESTIONA
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio

Publicado en la columna Tiro Libre del periódico Qhubo, el miércoles 17 de enero de 2013

El Ponyfúbtol es un certamen que cumple doble función entre quienes observamos este deporte: de un lado, le devuelve a uno el amor y el fervor por esta disciplina deportiva; pero del otro, nos cuestiona bastante, al hacer evidente muchas problemáticas del fútbol de los mayores que empiezan a apreciarse en los pequeños.

El Pony recupera la picardía, el talento, las jugadas vistosas, el pundonor y la magia. Los partidos en la Cancha Marte lo hacen a uno vibrar, sufrir y disfrutar al mismo tiempo. La esencia del fútbol está ahí. Los niños nos regalan, en la mayoría de los partidos, un fútbol lírico, sin trampas, sin mañas.   Además, la Corporación Los Paisitas, organizadora del certamen, conserva la filosofía del Juego Limpio cono eje orientador del Festival. Ese fútbol de chicos nos devuelve la fe.

Sin embargo, para quienes seguimos siendo románticos con el juego, el Pony también nos hace reflexionar. Mientras estos niños de 12 años van a la cancha a vivir su fiesta; en las graderías pululan “empresarios” que ofrecen,  proponen y prometen soluciones económicas a las familias. Claro, se trata de fenómeno que ya normal en el fútbol, basta ver lo que pasa en el Suramericano juvenil; pero que suena peligroso y apresurado cuando se trata de niños que a los 12 años están en edad de exploración, y muchas veces ni jugar al fútbol es lo que quieren.

También cuestiona ver algunos equipos armados a partir del criterio del biotipo y con la filosofía de ir a la Marte solo para ganar. Cuando el objetivo es solo ese y no se logra cumplir, la frustración resulta siendo alta; asunto complicado cuando de niños se trata.

El Pony es una fiesta, y más que una competencia es un Festival. Uno entiende que los tiempos cambian, que cada vez la alta competencia se vuelve prioridad para nuestras sociedades y que en el fútbol cada día lo económico se impone. En el caso del Pony, la Corporación que lo organiza tiene claro lo primero; pero a veces algunos “dueños” de equipos y peor aún, algunos padres de familia, creen que lo segundo es lo fundamental, y consideran el paso por la Marte será la solución económica de una familia o de un club. Algunos ven el fútbol de los niños como si fuera de hombres grandes. Triste presenciarlo, porque quienes piensan y actúan así están cometiendo un delito: le están robando la infancia a sus hijos.

viernes, 15 de junio de 2012

De largo aliento (15 de junio de 2012) - Algo tiene el Ponyfútbol


Algo tiene el Ponyfútbol
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio
Publicado en la columna "De largo aliento" del periódico El Deportivo el 15 de junio de 2012

En medio de la desazón que dejó el juego de la Selección Colombia en sus dos partidos de la eliminatoria, me encontré un dato muy diciente: 8 de los 11 titulares de Colombia en Quito  participaron en el Festival Nacional de Ponyfútbol, evento de deporte social comunitario que realiza su final cada enero en la Cancha Marte de Medellín. Algo tiene este Festival para niños de 12 años, que sin tener como filosofía la búsqueda de talentos para el fútbol profesional,  los encuentra en cantidad. Inobjetable: el 72% de la Selección jugó Pony.

De esta selección, David Ospina tiene record, pues jugó 3 versiones del Festival. Amaranto estuvo en las del 92 y 93 con la Selección de Urabá. Fredy Guarín  fue campeón con Envigado. James Rodríguez levantó la Copa del 2004 con Academia Tolimense y dejó historia con sus goles olímpicos. Falcao fue subcampeón con un equipo de Bogotá en el que curiosamente no marcó goles en 7 partidos. Carlos Sánchez, Camilo Zúñiga, Dorlan Pabón, Juan Guillermo Cuadrado y Juan Fernando Quintero también tienen su historial Pony.

Lo curioso es que el Festival no se concibe como cantera. Es un evento recreativo, en el que prima la filosofía del juego limpio, que busca la integración y la oportunidad de esparcimiento para los niños, que no está ligado a los procesos de la Federación y es organizado por una Corporación sin ánimo de lucro. Debe ser precisamente por no concebir el fútbol como un negocio y por ser independiente que sus resultados son tan buenos.

Cada año son 32 equipos de niños y 16 de niñas los que se congregan en el Festival. A lo largo del año, son casi 2000 equipos de todo el país los que participan en los diferentes zonales. Seguramente, de esos 36000 niños de 12 años que juegan en el Pony, alguno llegará a la Selección y jugará en Europa; pero los importantes son los otros 35999 que tendrán una experiencia inolvidable y que aprenderán principios valiosos para sus vidas.

Lástima que después del Pony y en el camino al profesionalismo, algunos jugadores olviden esos principios que tanto les recalcan en el Festival, entre los que recuerdo uno en especial ya que hablamos de Selección: respetar el sentimiento del hincha.