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lunes, 22 de octubre de 2012

De largo aliento (22 de octubre de 2012) - La Mariana de todos

La Mariana de todos
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio

Publicado en la columna "De largo aliento" del periódico El Deportivo el 22 de octubre de 2012

Durante casi 3 horas estuvo en la tarima firmando autógrafos y sonriendo para las fotografías. Después, atendió al alcalde del municipio que le entregó la Orden del Café. También hizo un recorrido protocolario en la pista para recibir una ovación. Finalmente, atendió a los medios de comunicación. Después, cuando la dejaron, pudo ir a la pista para ganar las dos mangas de clasificación y la final de su categoría en la Válida Nacional de Chinchiná.

Volvió a competir después de 2 meses y 4 días. La última vez había sido en Londres, en los Olímpicos. Esta vez, en Chinchiná, hizo lo que mejor sabe hacer: ganar. Eso sí, su carisma y su medalla le han generado unos compromisos como figura pública que son adicionales a los deportivos y que le demandan cada vez mucho más tiempo.


Mariana es de todos los colombianos, es nuestro orgullo, nuestra insignia, nuestra medallista y nuestra campeona. Así, en plural y en posesivo. Como si fuera poco su significado, tiene una personalidad angelical. No le niega a nadie una sonrisa, un saludo, una foto o unas palabras. Complejo compromiso para ella que desde que ganó en Londres tuvo que aceptar otra vida, la de ídolo.

Ayer comenzó oficialmente la ruta de Mariana hacia Río 2016. Ella sabe que  el reto deportivo será mucho más difícil, porque todas en el mundo se prepararán para ganarle. Y el reto personal también será mayor: enseñarles a muchos deportistas en Colombia que mientras más grande en el deporte, más inteligente se debe ser para administrar la fama.

lunes, 13 de agosto de 2012

De largo aliento (13 de agosto de 2012)-Guayabo olímpico


Guayabo olímpico
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio

Publicado en la columna "De largo aliento" del periódico el Deportivo el 13 de agosto de 2012

Hoy es lunes de guayabo olímpico. Aunque son muy pocas horas después del último sorbo de Londres 2012, los efectos post juegos se empiezan a sentir. Los olímpicos son un evento embriagante, que llena, que nos lleva al éxtasis, que nos hace vibrar, llorar, pensar  y reír; pero que cuando se acaban nos dejan una sensación de vacío que nos devuelve a la cotidianidad, a nuestra realidad.

Las emociones fueron múltiples, las imágenes espectaculares y los momentos inolvidables. Escoger un momento es complicado, pero me quedo con las carreras en el agua de Michael Phelps y en la pista de Usain Bolt, como demostraciones de seres superdotados; la remontada rusa ayer ante Brasil en la final del voleibol masculino como ejemplo de persistencia; las derrotas de Isinbayeva en la garrocha, de Brasil en el fútbol masculino y de Dairon Robles en los 110 vallas como muestras de la fragilidad de los ídolos; la carrera en una sola pierna de Liu Xiang como ejemplo para el mundo del verdadero espíritu deportivo y la carrera de Mariana, capaz de desaforar la alegría de todo un país.

Esos momentos y esas imágenes se nos convertirán en historia, y muchas de ellas en anécdotas. Matizarán el guayabo, que será largo, pero no serán suficientes para remediarlo.

Nada qué hacer: la resaca olímpica nos durará cuatro años, hasta que comience la cita de Río. En nuestra realidad, será un guayabo difícil de tratar. Porque nos seguiremos embriagando unas semanitas más, ya no con las competencias y el espectáculo deportivo,  sino con los recibimientos, los merecidos homenajes y las infaltables promesas politiqueras a nuestros deportistas. Cerrada la fiesta de Londres, la celebración criolla se extenderá unas semanas; en nuestro particular estilo.

Ojalá esta vez sí. Que el deporte se convierta en política de Estado; que aparezca un canal deportivo; que las promesas de escenarios dignos y de garantías a los atletas de alto rendimiento sean cumplidas; que el sector educativo, los medios de comunicación y el Estado hagan su aporte a la construcción de una verdadera cultura deportiva; que los gobernantes que eluden el deporte por capricho entiendan el papel que éste cumple; y que el sector privado vea el deporte como un escenario atractivo para invertir. De lo contrario, corremos el riesgo de que el guayabo post olímpico sea irresistible; o de que la jaqueca sea permanente. 

sábado, 11 de agosto de 2012

Tiro Libre 20 - El espíritu deportivo, más vigente que nunca

El espíritu deportivo, más vigente que nunca
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio
 
Publicado en la columna De largo aliento en el periòdico QHubo el miércoles 8 de agosto de 2012
Si usted no derramó una lágrima o no soltó un suspiro cuando el atleta chino Xiang Liu regresó a la pista después de haberse lesionado en la prueba de los 110 metros vallas para hacer el recorrido saltando en una sola pierna y besar el último obstáculo de la prueba; fue porque no la vio, no tiene corazón o no tiene claro lo que es el espíritu deportivo. Lo primero tiene solución en un buscador de internet; lo segundo es difícil de ablandar y depende de usted; lo tercero tal vez no sea su culpa, porque en un país sin cultura deportiva eso puede pasar.

Segunda oportunidad: ¿Se sensibilizó usted viendo correr al sudafricano Oscar Pistorius en los 400 metros?, ¿sintió admiración?, ¿pensó un momento en los absurdos límites que nos ponemos a diario en nuestras actividades cotidianas? Si lo hizo, ya entendió de manera simple ese abstracto concepto del espíritu deportivo. Si no, busquemos una tercera opción.

¿Es usted de los que todavía critica a los británicos porque pusieron a  prender el pebetero a un grupo de muchachos y no a un reconocido deportista? Si la respuesta es afirmativa, las múltiples situaciones prácticas que nos ha regalado Londres para entender aquello del espíritu deportivo o espíritu olímpico no han sido suficientes en su caso. Menudo problema.

Es cierto que los Juegos Olímpicos tienen mucho de mercadeo, de política, de religión, de competencia, de cultura,  de economía y de muchas otras actividades humanas;  pero su verdadera razón de ser, porque así fueron concebidos, aunque muchos no lo crean o no lo entiendan, es recordarnos cada cuatro años que el deporte tiene una filosofía, una razón de ser que está por encima de cualquier resultado y cualquier otro aspecto. Enhorabuena, Londres nos descontaminó la mente. Bueno, no a todos; por lo menos a los que derramamos lágrimas ayer con Xiang Li, pensamos muchos con Pistorius y aplaudimos el mensaje a la juventud que cifraron en la inauguración.

Durante casi 5 meses, esta columna ha sido un tiro libre directo exclusivo del fútbol. Si usted hoy estaba esperando que hablara de inicio de la Liga, de la sorprendente selección femenina de Japón o del irregular Brasil en los Juegos, definitivamente no va a entender lo del espíritu. Dentro de 4 años trataré nuevamente de explicárselo.

lunes, 30 de julio de 2012

DE largo aliento (30 de julio de 2012) - EN OLÍMPICOS, TIENE QUE SER CON EL VASO MEDIO LLENO

EN OLÍMPICOS, TIENE QUE SER CON EL VASO MEDIO LLENO
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio

Publicado en la columna "De largo aliento" en el periódico El Deportivo el lunes 30 de julio de 2012

En los Olímpicos no sirve mirar el vaso medio vacío. Los comentarios negativos no caben, sobre todo, en países como el nuestro donde las alegrías a lo largo de la historia de los Juegos han sido pocas, sufridas y muy significativas.  El sábado en la mañana, Rigoberto Urán se dio cuenta a 6 kilómetros de la meta que llevaba una medalla en sus piernas, y al final consiguió la de plata. Logro histórico, plausible y emocionante para todos los colombianos, menos para los que ven el vaso medio vacío.

Apenas había cruzado la meta el colombiano cuando comenzaron los comentarios en las redes afirmado que “había botado la de oro”, que se había descuidado y que había perdido una oportunidad histórica. Esos pesimistas de siempre no alcanzaron a celebrar, se dedicaron a lamentar.

Por donde se mire, tiene mérito: es la primera medalla del ciclismo en ruta latinoamericano en una olimpiada; es la primera plata que consigue el ciclismo colombiano después del bronce de María Luisa Calle en el velódromo de  Atenas; es la primera de Colombia en Londres 2012; y la que completa la docena de medallas olímpicas del país. Con el vaso medio lleno, es una medalla de mérito inobjetable.

¿Pudo ganar la de oro? claro. En el deporte uno tiene la posibilidad de ser primero o último, dependiendo de muchas variables. Claro, el que ve el vaso medio vacío nunca mira todos esos factores, nunca reflexiona, nunca escucha. Se conforman con ver una imagen y juzgar a partir de la apariencia.  Con palabras honestas, Urán, al final de la carrera, reconoció que literalmente se quedó sin piernas para el remate y que miró para atrás para saber si el lote venía muy encima.  Cuando vio la distancia supo que la de plata no se le escaparía. Plausible sinceridad.

El vaso medio lleno nos permite celebrar y nos sirven de abrebocas para una olimpiada en la que soñamos con un registro histórico. El vaso medio vacío no sirve sino para quejarse, para exigir sin entender. Yo lo veo medio lleno y por eso entiendo que el sábado  no se perdió una de oro. Sencillamente, se ganó una histórica medalla de plata. Y como optimista que soy, creo que no será la única.