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domingo, 28 de febrero de 2016

Glosa 2 - Los equipos se parecen a sus dueños

Dicen que los perros se parecen a sus dueños; yo creo que los equipos de fútbol también. Eso sí, no es una norma taxativa, pero casi siempre resulta así. Ejemplos criollos sobran, pero voy solo con dos: el Atlético Nacional resultadista de la era Osorio fue lo más parecido a la organización Ardila; y los equipos ochenteros propiedad de los carteles de las mafias, eran ostentosos y ganaban a cualquier precio y de cualquier forma. 

Este tema se me ocurre, pensando en el Real Madrid. El que juega en la cancha carece de norte y demuestra falta de estilo, de filosofía y de planeación. Así es el Madrid como institución. Se maneja a los bandazos, se improvisan las decisiones importantes y se toman decisiones emocionales. Además, tiene un presidente que se excede en su cargo ante la ceguera, la alcahuetería o la complicidad de unos socios que parecen haberle dejado a meced una de las empresas futbolísticas más importantes del mundo. 

El equipo en la cancha juega lo más perecido posible a la maneja como se maneja la institución. En pocas palabras, el Madrid es una organización caótica... pero con plata. Eso también es el equipo. ¿Es malo esto? no necesariamente; depende de los objetivos y de lo que filosóficamente se trace para la institución. Si este Madrid de caos y plata gana la Champions, cumplirá el objetivo. Y todo seguirá igual. 

martes, 16 de septiembre de 2014

Comentarios de afán


Hoy Di María es el mejor jugador del mundo, el Madrid se equivocó en las contrataciones, Contador ganó porque Nairo no estaba, la Vuelta a España perdió interés, James no es para el Madrid, Falcao es mejor que Van Persie y la Liga Premier es la de mayor nivel. A ese tipo de afirmaciones es a lo que llamo: emociones del día, verdades relativas o simplemente, comentarios de afán.

Ninguna de esas sentencias, leídas ayer como comentarios en las redes sociales es cierta. Son ideas sueltas, expresadas alegremente por las circunstancias, por el calor del momento. Es claro que para verlo, el deporte es pura emocionalidad; que uno como simple espectador disfruta con las acciones puntuales. Así, lo de Di María ayer fue un partido perfecto y lo de Contador sin Nairo no tuvo el mismo sabor. El calor del trópico como que nos lleva a hacer del momento la única verdad.

Sin embargo, para analizar el deporte, para tratar de explicarlo, el deporte es una actividad más compleja, que requiere reunir más elementos de juicio, y que amerita  enfriar la cabeza antes de soltar la opinión. Cierto que Nairo hizo falta, pero de cayó y se quedó por fuera. Cosas del ciclismo, No es culpa de Contador. El Español ha ganado las tres grandes carreras, y varias veces. No se le puede demeritar.

Di María juega muy bien, es un excelente jugador, cierto. No hay duda; pero apenas ha jugado un partido con el United, y ante un equipo discreto. Brillante en un partido, sí. En un torneo completo, no sabemos. Esperemos la temporada a ver qué pasa; y no olvidemos todo la polémica con su salida del Madrid. Según Florentino Pérez, pedía un salario superior al de Cristiano, y hay otros temas que tendrían que repasarse al momento de calificar.

El hoy es para disfrutar, para gozar y para sufrir. Para comentar, para profundizar, se necesita mirar en contexto, repasar, relacionar. En resumidas cuentas, pensar. Y de piense adolece nuestro deporte.

sábado, 12 de enero de 2013

Tiro Libre 39 - En el fútbol, el que manda no manda


En el fútbol, el que manda no manda
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio


Publicado en la columna Tiro Libre del periódico Qhubo el miércoles 26 de diciembre de 2012

A diario escuchamos y repetimos la vieja frase de la sabiduría popular que sentencia que “el que manda manda, aunque mande mal”.  Aplica para todo: la decimos en la casa, la citamos en el trabajo, la usamos para referirnos al gobierno, y la cacareamos cada que hablamos de la autoridad en cualquier situación. Es una frase común, que expresamos resignados ante el poder y que nos explica casi todas las situaciones de la sociedad; parece que sirviera para toda actividad humana menos para el fútbol, que definitivamente se sale de cualquier lógica.

En el fútbol el que manda, no manda; sin importar cómo lo haga. Si bien, por definición, el que ostenta la autoridad es el Director Técnico y finalmente es él quien toma las decisiones, acertadas o erradas, nunca tendrá razón absoluta. Ni siquiera cuando gana, porque algo mejor pudo hacer. Mourinho, por ejemplo, cerró el año con una decisión errada, sentar a Casillas, el emblema del Madrid. Perdieron 3-2 con el Málaga y las protestas lo tienen a punto de salir del equipo. A la hora en que escribí esta columna, Florentino Pérez estudiaba su continuidad. Seamos sinceros, si hubiera ganado, igual le hubieran cuestionado la decisión.

Que Mourinho es prepotente, malgeniado y terco; nadie lo discute. Que es un técnico ganador, tampoco. Que sabe, es innegable. Que es el que manda en el Madrid, no deja duda, pues su cargo le da la investidura y sus decisiones por encima de todos, también. La suplencia de Casillas fue solo un eslabón más de la cadena de decisiones que han llevado al Madrid a una profunda crisis de autoridad. Ha mandado, pero ha mandado mal. Ahora, está distanciado del plantel, 10.000 aficionados marcharon para protestarle esa decisión demostrando el alejamiento con los aficionados, de la prensa ni hablar, y el presidente del club, que construyó su proyecto deportivo alrededor del técnico, ahora no sabe si tomar la decisión de excluirlo pueda significar también su declive como directivo. Es una de las paradojas del fútbol, al técnico lo llevan por bueno y cuando el equipo pierde, la culpa es toda de él.

El problema para los técnicos es que cada que toman una decisión, así lo haga bien, generarán polémica y discusión. Sobre todo, cuando no ganan. Ahí siempre serán cuestionados. Lo sabe Osorio en Nacional, lo vivió Bolillo con el DIM cuando el equipo no arrancaba, y hasta Pékerman lo experimentó cuando la selección ganó sin jugar bien.  Claro, que pon encima de lo que usted y yo pensemos, a ellos los contratan para eso, para mandar; hay de aquél que no lo haga. 

viernes, 28 de septiembre de 2012

De largo aliento (28 de septiembre de 2012) - Ecos de una goleada


Ecos de una goleada
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio

Publicado en la columna "De largo aliento" del periódico El Deportivo el 28 de septiembre de 2012

Que estaban cansados, que faltó compromiso, que se les cayó la moral muy rápido, que bajaron los brazos muy temprano, que fue un accidente, que Millonarios tuvo una mala tarde, que el técnico planteó mal el partido desde lo táctico, que los jugadores no lo asumieron el juego con seriedad… todo tipo de disculpas se han escuchado para un 8-0 categórico, contundente e inmisericorde al que solo le cabe una explicación: a nivel de clubes estamos muy lejos del nivel internacional.

Lo primero también es cierto. Parafraseando la canción de Niche, al Millos de ayer no se le vieron las ganas, no se le vio la voluntad y no se le vio el deseo. Eso es grave. Pero no puede ser esa la justificación de una derrota que puso en evidencia la gran debilidad que tiene nuestro fútbol de clubes.

El problema no es que Millonarios haya perdido y que su presentación haya sido caótica. Muchos menos podemos creer que la imagen de nuestro fútbol se va a ir al piso por ese resultado. En el suelo está hace mucho rato. Nuestro fútbol de clubes, en amistosos o en torneos continentales, para el caso es lo mismo, cada vez demuestra que no está al nivel de los demás países suramericanos y que día a día se aleja más del nivel de los clubes europeos.

Si de argumentos se trata bastaría con mirar los títulos en Libertadores, en Suramericanas y en Merconortes; son escasos. También podríamos repasar lo ocurrido en las últimas presencias internacionales a nivel de clubes; los equipos colombianos se quedan en las primeras fases.

La distancia entre el Madrid y Millonarios es abrumadora; la visita del Atlético a Colombia hace poco también había puesto en evidencia esa lejanía entre nuestro balompié criollo, lleno de individualidades brillantes, pero muy débil a nivel de clubes. Celebremos el momento estelar de Falcao como mejor goleador de la Liga española, pero revisemos muchas cosas en nuestra Liga criolla.

Ya no más disculpas. Antes que nada, comencemos por aceptar que estamos muy lejos, que nos falta competitividad y que eso no solo tiene que ver con la actitud, el talento o la suerte; sino que tiene mucho para revisar en organización, sistema de campeonato y dirigencia.