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jueves, 5 de marzo de 2015

... Y ya todos son burros?



Hace ocho días, Hernán Torres hizo un cambio defensivo jugando de local y la tribuna le gritó "burro, burro"; el partido lo ganó su equipo. Este fin de semana el silbado fue Alexis Mendoza, porque dejó en el banco a Jarlan Barrera. Juan Carlos Osorio recibe críticas cada ocho días; y ha ganado tres Ligas. La crítica dura y exagerada hace parte de la vida del técnico de fútbol; porque el fútbol es de todos.

En el mundo es igual. Cada ocho días si Falcao juega o si no lo hace, los calificativos negativos son para Van Gaal. El Barcelona en España tuvo dos partidos malos y medio planeta pedía la cabeza de Luis Enrique. Esa universalización del juego, esa presencia que tiene en la cotidianidad, nos vuelve a todos expertos y nos convierte en analistas de ocasión. El foco de la crítica siempre será el entrenador por la simple razón de que es él quien toma las decisiones.

Ahora, es claro que todos tenemos un concepto diferente del fútbol. Cada quien lo ve, lo vive, lo analiza y lo disfruta a su manera. Tal vez por esas múltiples miradas es que veo justo que cada que un equipo no funciona, la catarsis colectiva la hagamos únicamente contra el DT. Si somos tan variados para sentir el juego, así mismo deberíamos serlo para cuestionarlo. Esa maldito vicio que tenemos como sociedad de buscar siempre un culpable la descargamos sobre el entrenador, como si fuera el único factor.

Creo que para ser técnico de fútbol hay que tener teflón; sí. Pero también creo que para mirar el fútbol es necesario advertir variables. Simplificar la crítica a lo que el entrenador decide es desconocer actores determinantes como los jugadores, los directivos y los mismos árbitros, y circunstancias que inciden como el entorno, el estado de ánimo de los grupos, los condicionantes económicos, los patrocinadores y muchas más. Con todo respeto, Burro es aquel que reduce un universo como el fútbol al pequeño planeta del entrenador.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Ahora odiamos a Van Gaal


Yo también quiero que Falcao juegue de titular y sea el goleador de la Premier. ¿Quién no? Eso sí, una cosa es el deseo de quienes lo admiramos como jugador y nos identificamos con él, en mi caso por simple afecto de compatriota, y otra muy distinta lo que pueda tener en mente el  técnico que lo ve en las prácticas todos los días, y para quien lo prioritario es el resultado de su colectivo. Claro, el fútbol es tan bello que es válido criticar y opinar a la distancia; pero no es tan tonto como para uno enceguecerse totalmente y calificar de burro a Van Gal.

Que Van Gal no lo quiere, que es por culpa del técnico que se han lesionado todos los jugadores, que tiene una vida desorganizada, que para qué lo llevó al equipo si no lo va a poner, que Van Gaal manifestó una cosa, que comparó a Falcao con otro, que tiene preferencias por Van Pierse, que es un técnico que está loco… ayer se dijo de todo; en Colombia. Tampoco. Una cosa es que a uno le incomode como colombiano ver en el banco a nuestro gran goleador de todos los tiempos; otra muy diferente es descalificar por completo al técnico por esa decisión.

Cuando Falcao llegó al Manchester, en Inglaterra lo veían como el salvador. En las primeras 4 fechas de la Liga el equipo no había ganado un solo juego. Necesitaba un revulsivo. Ahora, ¿vale dejar a un lado los afectos por un momento y pensar desde otra perspectiva? Veamos: el equipo, sin Falcao de titular, llegó a seis victorias consecutivas y es hoy tercero en la Premier, a 5 puntos del City y a 8 del Chelsea.  Luego de todas las dudas en el inicio de la temporada, Van Gaal encontró los números que avalan su trabajo. Ahora pensemos nuevamente con el corazón: Falcao tiene que ser titular en ese equipo porque es un gran goleador. No sé, yo como técnico (lo dijo como lector del fútbol, sin afectos ni sentir patrio), seguiría jugando con la fórmula que me está dando tan buenos resultados.

Antes de que me digan apátrida, repito: yo también quiero que Falcao juegue de titular y sea el goleador de la Premier; pero veamos un detalle más: Van Gaal tiene jugadores que venían en el equipo o que llegaron luego de jugar el mundial. Falcao llegó después de una lesión, sin mundial, con tres partidos en el inicio de la liga Francesa y dos juegos amistosos con la Selección; y llegó cuando el equipo ya estaba en competencia. Ah, tuvo otra lesión que lo dejó por fuera dos partidos. Díganme apátrida si quieren, pero estas circunstancias tampoco ayudan para lo que todos queremos.


Dejo claro que no es mi intención defender a Van Gaal. Sus títulos de Liga en Holanda, España y Alemania lo avalan. Me gusta su carácter y el estilo de juego que le imprime a sus colectivos. Eso sí, como todos los técnicos del mundo tiene sus caprichos y sus decisiones cuestionables, más no censurables. No comparto que en Colombia lo quieran crucificar porque no le da la titularidad a uno de los nuestros. Lo mismo pasó hace un año cuando Claudia Ranieri no ponía de titular a James en el Mónaco. Cuando esto pasa, me da hasta por pensar que a los colombianos que hablamos de fútbol, que somos casi todos, nos ha hecho mucha falta chupar un poquito de banca. Siempre ayuda. 

martes, 16 de septiembre de 2014

Comentarios de afán


Hoy Di María es el mejor jugador del mundo, el Madrid se equivocó en las contrataciones, Contador ganó porque Nairo no estaba, la Vuelta a España perdió interés, James no es para el Madrid, Falcao es mejor que Van Persie y la Liga Premier es la de mayor nivel. A ese tipo de afirmaciones es a lo que llamo: emociones del día, verdades relativas o simplemente, comentarios de afán.

Ninguna de esas sentencias, leídas ayer como comentarios en las redes sociales es cierta. Son ideas sueltas, expresadas alegremente por las circunstancias, por el calor del momento. Es claro que para verlo, el deporte es pura emocionalidad; que uno como simple espectador disfruta con las acciones puntuales. Así, lo de Di María ayer fue un partido perfecto y lo de Contador sin Nairo no tuvo el mismo sabor. El calor del trópico como que nos lleva a hacer del momento la única verdad.

Sin embargo, para analizar el deporte, para tratar de explicarlo, el deporte es una actividad más compleja, que requiere reunir más elementos de juicio, y que amerita  enfriar la cabeza antes de soltar la opinión. Cierto que Nairo hizo falta, pero de cayó y se quedó por fuera. Cosas del ciclismo, No es culpa de Contador. El Español ha ganado las tres grandes carreras, y varias veces. No se le puede demeritar.

Di María juega muy bien, es un excelente jugador, cierto. No hay duda; pero apenas ha jugado un partido con el United, y ante un equipo discreto. Brillante en un partido, sí. En un torneo completo, no sabemos. Esperemos la temporada a ver qué pasa; y no olvidemos todo la polémica con su salida del Madrid. Según Florentino Pérez, pedía un salario superior al de Cristiano, y hay otros temas que tendrían que repasarse al momento de calificar.

El hoy es para disfrutar, para gozar y para sufrir. Para comentar, para profundizar, se necesita mirar en contexto, repasar, relacionar. En resumidas cuentas, pensar. Y de piense adolece nuestro deporte.

lunes, 4 de agosto de 2014

El Tigre volvió a rugir


Los goleadores tienen una relación íntima con la red. Hablan con ella. Entienden su idioma. Entablan conversaciones permanentes, aunque, como en todo idilio, dejen de hablarse por algún tiempo. Se trata de separaciones temporales y nunca de divorcios definitivos. Cuando llega el momento de la reconciliación, la fiesta no es solo de ellos; sino de todos los que a su alrededor hacemos fuerza por el reencuentro. Pasó este fin de semana con el regreso del Tigre. Todos esperábamos que volviera, pero en el fondo lo que más esperábamos era verlo de nuevo celebrando un gol.

Volvió, corrió y rugió. Jugó 19 minutos el sábado y 57 ayer, tiempo suficiente para volver a mandarla al fondo de la red. Demostró que el olfato de gol es una bendición que muy pocos tienen y que la seriedad con la que afrontó su recuperación fue total. Una demostración más del profesionalismo  que tiene.

Decir que no estuvimos atentos a cómo se comportaba su rodilla sería mentir. En eso hay algo de morbo, claro; pero es inevitable. Cada que tomaba el  balón, cuando le cometieron faltas, cuando picaba esperando a que le enviaran la pelota y cuando chocaba con los dos centrales del Arsenal, esperamos para ver sus gestos, para saber si la articulación se comportaba bien. Los 193 días por fuera de las canchas generaron una expectativa alta por su regreso y una alegría inmensa porque volvió a marcar. Se vio seguro, fuerte, rápido, como siempre.

Más allá de las suposiciones disfrazadas de análisis sobre qué hubiera sido de Colombia con Falcao en el Mundial, que se vuelven lamentos sin sentido, es importante que quienes lo tienen como su ídolo, que son muchísimo colombianos, aprovechen su regreso como ejemplo de superación, disciplina, paciencia, resignación, fe y superación de la adversidad. Ahí está el verdadero valor del regreso del Tigre.

Seguramente para Falcao vienen grandes cosas. Con el Mónaco o con el Madrid, y con la Selección nacional. Ha vuelto uno de los mejores delanteros del mundo y por eso estamos de celebración. Pero no solo Falcao volvió después de un receso largo por lesión. Jackson marcó con el Porto, justo en su primer juego de preparación después de vacaciones, y También lo hizo Adrián Ramos estrenándose con su nueva camiseta del Burussia en el fútbol alemán. Claro, son apenas juegos de pretemporada, pero se anuncia un semestre pródigo en anotaciones para los goleadores colombianos. Nunca antes habíamos tenido tantos; y si los tuvimos, nunca los habíamos tenido a todos al mismo tiempo en romance intenso con la red.

Vale la pena recordar que estos tres goleadores tiene algo en común: trabajan incansablemente y con humildad para conseguir lo que quieren. Buen ejemplo para un país en el que muchos quieren conseguirlo todo con el menos esfuerzo.




lunes, 21 de abril de 2014

Falcao sí, pero al 100

Falcao estará para el mundial, pero no estará al 100%. Lo segundo ya lo suponíamos muchos; lo primero, lo dudábamos y no lo creíamos. Con argumentos científicos, el médico José Carlos Noronha reafirmó las esperanzas de la mayoría en el país que quiere ver al ídolo y referente del seleccionado nacional en la Copa Mundo. Obviamente me incluyo, a mí también me gustaría verlo, pero eso sí, a plenitud; no con las "limitaciones relacionadas con la exigüidad del tiempo" a las que también se refirió el galeno.

Que médicamente vaya a estar apto para el mundial es una noticia alentadora. Que su condición no vaya a ser la ideal, abre la discusión. Quedan varias preguntas abiertas frente al anuncio hecho por Noronha el sábado anterior: ¿en qué porcentaje real llegará Falcao?, ¿Cuál será su condición futbolística?, ¿sin estar al 100% es más que los demás delanteros nacionales?, ¿es pertinente llevarlo sin estar en plenitud de condiciones?, ¿vale la pena ocupar uno de los 23 cupos con un jugador que no llegará a tope?, ¿qué piensan los dueños de su pase de que él vaya  Brasil?, ¿hay presiones comerciales para que esté? y muchas otras más ya formuladas en redes sociales  y debates en los medios.

Las respuestas no son claras, aunque algunas de ellas, las futbolísticas, hay que buscarlas en el técnico José Pékerman, que seguramente, como ha sido su estilo, a esta altura ya tiene claro lo que hará. Las relacionadas con asuntos contractuales y publicitarios tal vez nunca las conozcamos. Las demás, las responderá el tiempo, que es lo que menos tiene Falcao en este momento de cara al Mundial.

Para cada pregunta sobran argumentos de todo tipo. Pensando simplemente como colombiano que quiere que la Selección avance en el mundial lo máximo posible, me atrevo a dar solo uno, que puede servir para alimentar la discusión: a mi modo de ver, Colombia es un equipo donde las individualidades resuelven las carencias tácticas que tiene el colectivo. Así las cosas, el mundial lo deberían jugar los 11 que estén al 100% de su condición, ¿no?


Lo anterior dejaría claro que para esa manera de entender, Falcao no debería estar con Colombia en Brasil; pero antes de que usted, amigo lector, cuestione mi posición, me permito reiterar que ni ese es el único argumento para tomar la decisión, ni el comportamiento futbolístico es la única variable, ni es a mí a quién me toca decidirlo.

Falcao es el referente y el goleador, no hay duda. Se merece estar en el mundial y la Selección lo necesita. Su aporte es fundamental, claro; pero no llegará a plenitud, lo que también es claro. La decisión es bastante difícil y compleja. Sin embargo, algo me dice que estará en los 23 que irán a Brasil, sin importar en el porcentaje en el que esté; porque hay otras razones de más peso, espero que en singular todas, para llevarlo.

sábado, 12 de enero de 2013

Tiro Libre 41 - No basta con Falcao para ser grandes

No basta con Falcao para ser grandes

Publicado en la columna Tiro Libre del periódico Qhubo el miércoles 9 de enero de 2013


No nos confundamos: en Colombia no tenemos el mejor fútbol del mundo; ni uno de los mejores. Tenemos a Falcao, el mejor 9 del planeta, sin dudas; pero querer generalizar o extrapolar a lo colectivo no es más que una exageración.

La presencia de Falcao en el 11 ideal de FIFA es lo más importante a nivel de reconocimientos que ha conseguido un jugador nacional en la historia. Y se lo merece. Estar en ese grupo selecto es tan importante como el reconocimiento al escorpión de Higuita como mejor jugada de la historia y supera la inclusión de Valderrama en varias selecciones ideales de eliminatorias, Copas América y mundiales.

Que el momento de la selección de mayores es muy bueno, nadie lo discute. Que hay una opción muy viable de regresar a un mundial 16 años después, también es cierto. Que en la generación actual hay 30 o 35 jugadores de élite mundial, válido; pero que somos de los mejores del mundo por esas razones, no creo.

Querer utilizar el gran momento individual de Falcao para representar con él a un fútbol que a nivel de clubes tiene grandes dificultades, que no tiene procesos a largo plazo, que todavía no entiende la importancia de promover la rama femenina y que no tiene un plan de desarrollo a largo plazo no es más que una falacia y que un comentario alegre.

Para ser grandes en el fútbol mundial hay que tener mucho  más que un fenómeno como Radamel. Nuestro fútbol es de pantalón corto todavía. Por fortuna, la vida nos premió con otro fuera de serie, como el Pibe o como René.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Tiiro Libre 30 - Falcao y su momento


Falcao y su momento
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio

Publicado en la columna "Tiro Libre" del periódico Qhubo el 17 de octubre de 2012

Lo comparan con Messi y con Cristiano. Lo promocionan para el Chelsea y el Madrid. Lo dan como candidato para el próximo balón de oro. Lo alaban, lo aplauden y lo admiran. Tiene a medio mundo hablando de él. Es co - goleador en la Liga Española; y sin haber jugado todos los partidos es el cuarto goleador de la eliminatoria suramericana. Eso sí, es colombiano y no juega en uno de los dos grandes del fútbol ibérico; lo que le da más mérito, y a la vez, le consigue detractores que desconocen sus grandes méritos en el momento actual.

Seamos realistas: los goleadores colombianos que han trascendido en el mundo son muy pocos. De la historia reciente la lista tiene solo dos: Asprilla y Ángel; que tuvieron temporadas estelares en Italia e Inglaterra.  Lo de Falcao ha tenido más trascendencia. Hoy en día es el mejor 9 de mundo. Así lo reconocen los equipos más importantes de las principales ligas del planeta. Está en su mejor momento  él lo sabe y lo dice. En su equipo y en la selección es el jugador fundamental, lo apreciamos todos en cada juego. 

Para hablar de él hoy  solo caben elogios, es cierto, pero recordemos que no siempre fue así. La memoria nos trae sus primeros llamados a la selección, donde o no apareció en la nómina titular o estando en la cancha fue intrascendente. La explicación más común es que los técnicos que tuvo eran ultradefensivos, que no supieron aprovecharlo o que lo pusieron a jugar en una posición equivocada. Podría ser, pero tampoco podemos ignorar que, a veces, el goleador no está,  o que le cuesta mucho entrar en la dinámica del juego. Podría ser eso, por qué no; en el fútbol, solo cuenta el hoy.

No olvidemos que Falcao actúa en una posición, la de 9, que es de rachas y de dependencias. Para que brille, el técnico tiene que saberlo rodear; como dije en una columna anterior el equipo debe jugar con él y no para él. Además, es normal que en su puesto, en cualquier momento, el delantero pase por alguna sequía goleadora; ojalá se demore bastante. Para el fútbol es un superdotado, pero también es un ser humano normal, y la fragilidad de esta condición aparece en cualquier momento.  En el fútbol solo cuenta el hoy y el Atlético de Madrid lo sabe.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Tiro Libre 24 - No es “para Falcao” sino “con Falcao”


No es “para Falcao” sino “con Falcao”
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio

Publicado en la columna "Tiro Libre" del periódico QHubo el 4 de septiembre de 2012

A escasos dos días del juego por eliminatorias ante Uruguay en la calurosa Barranquilla, la idea que me ronda la cabeza es un asunto gramatical. Tiene que ver con el uso de las preposiciones: la selección Colombia no debería jugar para Falcao sino con él.

En mi concepto, no se puede armar un equipo para girar en torno a un solo jugador. El fútbol es un deporte de conjunto y querer jugar para el lucimiento de un elemento en particular no es estratégico. Ni Argentina juega para Messi, ni Portugal para Cristiano, ni Brasil para Neymar. Estas 3 selecciones tienen claro que no se trata de sacrificar el juego del equipo por un jugador, aunque su aporte sea fundamental. Más bien, son ellos, integrados al conjunto, los que hacen que sus oncenos jueguen bien, que sean productivos. Con ellos  aportando al colectivo, y viceversa, se nota mucho más el trabajo de los 11.

Si los 11 se complementan bien, cada uno puede brillar; y el que anda mejor que todos con mayor razón lo hará. En el caso de Colombia, no se trata de tirarle muchos centros a Falcao ni de entregarle más veces el balón; se trata de que Falcao esté cómodo en el área, que el balón le llegue cuando él esté en posición de gol, que él no tenga que venir a la mitad de la cancha a rebuscarse la pelota porque ésta nunca le llega a la posición en la que juega. Hay que jugar “con Falcao”, y eso es distinto a jugar “para él”.

Falcao está en su mejor momento y es hoy por hoy uno de los grandes goleadores del mundo; su capacidad debe estar al servicio del conjunto y el grupo debe aprovechar su talento. Tal vez la diferencia sea la forma de decirlo: si la Selección tiene más volumen de ataque, si pisa más el área, si es más ofensiva, Falcao, o cualquier otro delantero centro será más protagonista. No aprovechar su momento sería un error; pero no aprovechar su presencia en el área es un pecado que se ha cometido de manera reiterativa.

La opción es una sola: ganar. Para lograrla, hay que jugar con Falcao. Para que ésto se dé: hay que atacar. No veo otra forma. No la veo, profesor Pekerman. 

viernes, 25 de mayo de 2012

De largo aliento (25 de mayo de 2012) - La Selección tiene que primar


La Selección tiene que primar
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio
 Publicado en la columna "De largo aliento" del periódico El Deportivo el 25 de mayo de 2012

Qué pena con Nacional, pero los 4 jugadores convocados deben estar con la Selección. Qué pena con el Atlético de Madrid, pero Falcao debió concentrarse con el combinado patrio sin jugar esos partidos amistosos en los que se lesionó. Qué pena con los clubes, con los empresarios y con los hinchas del fútbol, pero a 15 días de los partidos por la eliminatoria, la Selección debe ser la prioridad.

Seguramente, los argumentos de los clubes pasan por lo económico; lo que les da mucho peso, o para ser más gráfico: muchos pesos. Los equipos son los que les pagan sus sueldos, correcto. Pero también los que se lucran de su accionar. Si lo miramos desde esta perspectiva, tener a un jugador en la selección es un asunto rentable. Se firman pólizas, se logra la vitrina y se engorda la hoja de vida de un jugador, que gracias a esa presencia en Selección puede salir más fácilmente a un mercado internacional.

También podrían argumentar los clubes que la selección es otro gran negocio, cosa que es cierta. Con ocho grandes patrocinadores y con los recaudos de taquillas y derechos de televisión, la Federación tiene ingresos multimillonarios. Que no reinviertan en el fútbol, que no destinen utilidades para desarrollar el fútbol femenino, el fútbol sala, el fútbol playa o cualquiera de las otras modalidades, y que no inviertan en el desarrollo del fútbol en el país es asunto para mirar con lupa, y seguramente para otra columna.

La Selección es negocio  para la Federación y también para los clubes; pero el tema a discutir es si prima el interés de uno o el de otros; si los jugadores convocados deben ser compartidos entre la Selección y los clubes por las circunstancias de un torneo o si se impone el interés general, el que nos cobija a todos con la Selección por aquello de la identidad de patria y de la representatividad que genera para el país.

Para el ciudadano común, como usted y yo, que nada tenemos que ganar con el negocio del fútbol porque lo vivimos de otra forma, la Selección debe primar, debe jugar bien y debe clasificar; simplemente para que todos los que vivimos en la patria nos emocionemos y nos sintamos orgullosos; y para que nos olvidemos por un rato de las peleas políticas, del senador Merlano o de las triste guerra que vive el país.