Mostrando entradas con la etiqueta Nairo Quintana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nairo Quintana. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de septiembre de 2014

Comentarios de afán


Hoy Di María es el mejor jugador del mundo, el Madrid se equivocó en las contrataciones, Contador ganó porque Nairo no estaba, la Vuelta a España perdió interés, James no es para el Madrid, Falcao es mejor que Van Persie y la Liga Premier es la de mayor nivel. A ese tipo de afirmaciones es a lo que llamo: emociones del día, verdades relativas o simplemente, comentarios de afán.

Ninguna de esas sentencias, leídas ayer como comentarios en las redes sociales es cierta. Son ideas sueltas, expresadas alegremente por las circunstancias, por el calor del momento. Es claro que para verlo, el deporte es pura emocionalidad; que uno como simple espectador disfruta con las acciones puntuales. Así, lo de Di María ayer fue un partido perfecto y lo de Contador sin Nairo no tuvo el mismo sabor. El calor del trópico como que nos lleva a hacer del momento la única verdad.

Sin embargo, para analizar el deporte, para tratar de explicarlo, el deporte es una actividad más compleja, que requiere reunir más elementos de juicio, y que amerita  enfriar la cabeza antes de soltar la opinión. Cierto que Nairo hizo falta, pero de cayó y se quedó por fuera. Cosas del ciclismo, No es culpa de Contador. El Español ha ganado las tres grandes carreras, y varias veces. No se le puede demeritar.

Di María juega muy bien, es un excelente jugador, cierto. No hay duda; pero apenas ha jugado un partido con el United, y ante un equipo discreto. Brillante en un partido, sí. En un torneo completo, no sabemos. Esperemos la temporada a ver qué pasa; y no olvidemos todo la polémica con su salida del Madrid. Según Florentino Pérez, pedía un salario superior al de Cristiano, y hay otros temas que tendrían que repasarse al momento de calificar.

El hoy es para disfrutar, para gozar y para sufrir. Para comentar, para profundizar, se necesita mirar en contexto, repasar, relacionar. En resumidas cuentas, pensar. Y de piense adolece nuestro deporte.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Si estuviera Nairo, era gol de Yepes


"Si Nairo estuviera, ganábamos la Vuelta". Ese es el clamor, el lamento de esta semana. "Estas etapas de montaña eran para Nairo", dicen en cada esquina del país cuando empiezan a pasar las imágenes desde España. Nos olvidamos de mirar el espectáculo del ciclismo, y le quitamos importancia a los colombianos que quedan. Pareciera que lamentarse es el deporte nacional, que queremos vivir de lo que pudo ser y no fue, que queremos justificarlo todo. La realidad es que Nairo ya no está. Se cayó y se retiró (hecho que es normal en el ciclismo).

En el deporte dejamos ver nuestras facetas culturales como sociedad. También nuestros defectos. Por ejemplo, es claro que somos un pueblo donde se guarda luto demasiado tiempo, que no supera las adversidades, y al que le gusta hacer remembranza de sus dificultades; no para aprender de ellas, sino para flagelarse. Así como somos de exagerados en las celebraciones, somos igualmente demasiado dramáticos en los momentos de duelo.l

En el fútbol, no hemos superado la anulación de una jugada de Yepes en fuera de lugar. En el ciclismo vamos a lamentar mucho rato la caída de Nairo. En el primer caso, nos quedamos en esa jugada, en el arbitraje y en la falta de James; y la verdad, nunca hicimos el análisis frío de la derrota ante Brasil, de lo hecho en el Mundial. En el segundo caso, no hemos disfrutado del gran espectáculo que están ofreciendo los españoles Contador, Purito y Valverde, junto con Froome y Arú, ni hemos ponderado la gran Vuelta que hace Rigoberto Urán. Nos quedamos en la caída, la operación y la salida de la clínica de Nairo Quintana. Bueno, también pasa porque somos arribistas; porque solo nos sirve ganar. Ese es otro aspecto e nuestra "personalidad" como país deportivo.

Las caídas en el ciclismo son como los malos arbitrajes en el fútbol. Siempre se van a presentar y van a determinar los resultados. En el primer caso, porque el ciclista está expuesto en su vehículo. En el segundo, porque la FIFA siempre ha querido que sea así. Caídas y arbitrajes hay que asumirlos y dramatizarlos menos.

Vivimos el mejor momento del deporte colombiano, pero a veces creo que no lo disfrutamos a plenitud. Este fin de semana Mariana en el BMX, Caterine en el salto triple y Sara López en el tiro con arco pusieron el tricolor en alto. Lo mismo hicieron Los Tucanes en el Suramericano B de rugby. Sin embargo, nos quedamos en el lamento y la indignación porque lo de Cuadrado no era para roja, en un partido amistoso. Así somos.

P.D. Lo de Yepes no era gol porque había fuera de lugar; lo de Cuadrado sí era roja porque ya tenía amarilla y empujó por la espalda; y si Nairo no de hubiera caído nadie garantiza que estuviese ganando, pues el nivel de los primeros de la general es altísimo.

domingo, 8 de junio de 2014

¿De quién son los triunfos de los ciclistas?



Cuando ganan Quintana, Urán o Arredondo ganamos todos, gana Colombia entera; sin privilegios y sin excepciones. Los triunfos de los deportistas nacionales no pertenecen a nadie en particular: ni a los políticos, ni a los periodistas, ni a los patrocinadores, ni a los dirigentes, ni a una región en especial, y aunque suene cruel, ni siquiera a las familias de los deportistas o a ellos mismos.

La identidad con el ídolo es un fuerte y poderoso factor inherente al deporte, al punto que ninguna otra actividad humana logra los niveles de identificación que éste consigue cuando los resultados son positivos, como ocurre ahora con los pedalistas nacionales.  Además, en nuestro caso son tan escasos los referentes que nos enorgullecen colectivamente que una victoria como la del Giro despierta un fervor patrio inigualable.

Puede que suene a argumento baladí, pero hay un elemental detalle del lenguaje en estas victorias que no puedo dejar pasar desapercibido. Hoy cualquier colombiano, lejos de gustarle  o no el ciclismo, de haber seguido en detalle la carrera o no, se refiere a los héroes del Giro con formas tan familiares como “Rigo” o “Nairo”, con posesivos como “nuestros ciclistas”, y con plurales como “ganamos”, “somos campeones”, que demuestran apropiación total del título conseguido por ellos.

Tener una identidad, afirma Victoria Camps, “ssignifica diferenciarse de la vulgaridad indiferenciada”. Ahí es donde cobra valor simbólico un triunfo o una derrota de un deportista. No ganó el ciclista, no ganó Quintana, “ganamos” todos, absolutamente todos. Ahí está la gracia  del deporte.

No es el momento de salir a cobrar. No le queda bien a nadie aprovecharse del fervor y de la alegría provocadas por la histórica victoria salir a reclamar el triunfo como propio. Así hubieran hecho algo importante y aportante para el 1 – 2 en el Giro, suena impertinente, disonante, fuera de foco y hasta fastidioso salir a decir que tienen parte importante. Ni siquiera los ciclistas, que finalmente fueron los que hicieron el esfuerzo,  lo expresaron así. Ellos, con su característica humildad, pluralizaron su victoria individual, se la dedicaron a todos los colombianos y la volvieron nacional.


En medio del caos político, de las dificultades sociales, de los problemas económicos, de la crisis de valores, de la inseguridad en las ciudades, de las envidias de algunos periodistas, de la guerra de marcas entre los patrocinadores, de los gustos particulares de cada población o región y de la terrible inequidad en el campo,  el único placer que disfrutamos en colectivo, en Colombia, es el que nos brinda el deporte. Somos un país que necesita del deporte para enriquecer su colectivo moral, para alegrar su vida y sobre todo, para ver la vida color rosa en medio de su dureza.

Identididades peligrosas en el deporte


¿Se imaginan a Colombia dividido entre “uranistas” y “quintanistas”?, ¿qué tal un grupo de aficionados vestidos de camiseta rosa, armados de palos y armas blancas, rumbo a un sitio de reunión para ver la etapa el Giro, esperando a encontrarse de frente con los seguidores de Nairo para descargar su ira y atacarlos con sus armas? Menos mal el ciclismo de hoy no da para eso. Aunque en alguna época en los albores de este deporte se llegaron a desbordar los regionalismos, hoy esta disciplina deportiva solo genera identidades de patria y emociones que no van a la irracionalidad salvaje tan tristemente común en el fútbol.

Si bien una de las características del deporte moderno es la generación de identidades, dejar que éstas se vayan al extremo de la irracionalidad es supremamente peligroso. Nada justifica, por ejemplo, que el día de la final del fútbol colombiano se hayan registrado 5 muertos en Barranquilla, 1 en Medellín y disturbios en 16 ciudades más del país. Y eso que faltaron datos de otros municipios. Decir que fueron hechos presentados lejos del estadio, como afirman las autoridades cada que se les toca el tema, no excusa al fútbol como generador de estos actos de violencia. Es fanatismo. Son muertos inocultables y hechos violentos lamentables. El deporte no fue pensado para eso y la sociedad tampoco; pero en nuestro país, esa irracionalidad se volvió casi que natural. 

El fenómeno se vuelve más triste cuando se hace evidente en partidos entre clubes del exterior, como la final de Champions el fin de semana. Asusta pasar por las redes sociales en ese tipo de encuentros y leer todo tipo de insultos e improperios entre colombianos que solamente por televisión le han tomado cariño a uno de los clubes que juegan. El pecado en el fútbol hoy es la identificación con una camiseta, con un estilo  o con un entrenador. El fútbol, como la vida del país, se polarizó en dos extremos cada vez más distantes.

Lo particular es ver cómo otros deportes luchan a diario para que este tipo de identidades peligrosas no se presenten. El rugby, el baloncesto de la NBA (en el local a veces se ven actos irracionales) y el ciclismo son una muestra representativa  de que con acciones educativas permanentes y con sanciones ejemplares se pueden controlar los excesos. Obviamente, uno puede mirar al fútbol de manera particular por el fenómeno social que representa, pero igual eso no justifica las identidades llevadas al límite del sectarismo.


Seguramente hoy, después de la jornada electoral, los ánimos en el país deben estar caldeados. La polarización política, como la del fútbol, llegó a extremos grotescos y lamentables. Claro, es apenas una suposición, pues escribo esta columna  mientras veo a Urán, a Nairo y a una docena de colombianos devorar kilómetros magistralmente dándole nombre al país y despertando sentimientos de orgullo y solidaridad. Ojalá en el fútbol y en la política aprendiéramos a ser “uranistas” y “quintanistas” admirando y siguiendo al de las preferencias, pero respetando el esfuerzo que hace el otro por ganar. 

lunes, 11 de marzo de 2013

De largo aliento (11 de marzo de 2013) - ¿Así o más maduros?


¿Así o más maduros?
Por Jhon Jaime Osorio

Publicado en la columna "De largo aliento" en el periódico El Deportivo el 11 de marzo de 2013

Una vez más, el tema es el ciclismo. En la París – Niza, Nairo Quintana fue tercero en la CRI, terminó en el puesto 15 de la general y fue cuarto en la clasificación de los jóvenes. En la Tirreno – Adriático, Rigoberto Urán era octavo y Segio Luis Henao décimo, antes de iniciarse la etapa de hoy, corriendo como escuderos de Froome. Y en Langkawi, hace ocho días Julián Arredondo se quedó con el título. Cada fin de semana, la lista de grandes actuaciones de los ciclistas nacionales tiene un nuevo renglón, con noticias que llegan de cualquier parte del mundo. La nueva generación de pedalistas nacionales ya maduró, y está a punto de conseguir una gran victoria  en el calendario mundial.

Quintana, Henao, Urán, Betancur, Arredondo… y un centenar de apellidos más hacen que hoy Colombia sea mirada con respeto en el mundo del pedal; de hecho, el año pasado en el mundial de Holanda los grandes analistas destacaron el progreso de nuestro ciclismo, y lo catalogaron como como uno de los de mayor desarrollo en los últimos años.

La pregunta de muchos es ¿qué tan cercano puede estar un colombiano de subirse al escalón más alto de un podio en el Giro, el Tour o la Vuelta? La respuesta mía es sencilla: ciclistas para hacerlo hay, y varios; pero falta que los equipos europeos en los que militan los arropen y los respalden. Por ahora, mientras tengan que trabajar para capos británicos, francés  o italianos va a ser complejo; aunque no imposible.

¿Y qué tal pensar en un equipo nacional al mejor estilo del Varta o el Café de Colombia de los 80s? la respuesta es la misma: ciclistas hay, y muchos; pero la idea suena muy romántica porque faltarían los recursos económicos, que en este caso, para aspirar a cosas grandes, tienen que ser muy altos. Difícil sí es, aunque, como en el párrafo anterior, no imposible.

El ciclismo es nuestro deporte nacional, pero le faltan patrocinadores, recursos, garantías en las carreteras, más competencias y más medios. Bueno, también le falta voluntad política, como a todo el deporte colombiano. La generación actual está madura. Después de la que encabezaron Lucho y Parra han pasado dos más, a las que el país les negó la posibilidad de brillar. La de hoy está madura, está lista. Mensaje en clave para tantas empresas que gastan millones y billones de pesos en publicidad diciendo por todos los medios que son las mejores empresas: Los ciclistas colombianos de hoy hacen parte de una cosecha que surgió de una semilla bien cuidada y que no se puede dejar peder…aprovechen. ¡Después no digan que no les avisaron!

lunes, 11 de junio de 2012

De largo aliento (11 de junio de 2012) - La decidida nueva generación


La decidida nueva generación
Por Jhon Jaime Osorio
@jhonjaimeosorio
 Publicado en la columna De largo aliento del periódico El Deportivo el 11 de junio de 2012

Cayetano y Nairo son nombres poco comunes; seguramente porque son escarabajos fuera de serie. Esta semana en el Dauphiné fueron protagonistas por sus condiciones para el ascenso. Con ellos dos, y lo vivido recientemente con Sergio Luis, Rigoberto y José Serpa en el Giro de Italia, Atapuma en el de Trentino, Carlos Betancur en la Vuelta a Bélgica y Julián Arredondo en el Tour de Japón quedó demostrado que la nueva generación del ciclismo colombiano tiene tanto las condiciones como las ganas de triunfar en este deporte que es de puro sacrificio.

Lo de Cayetano Sarmiento ayer tiene ribetes de histórico para Colombia. Pasaron 25 años para que un nacional volviera a coronarse campeón de la montaña en la segunda carrera de Francia. Henry “El Cebollita” Cárdenas era el único con ese título.

Lo cierto es que Colombia ha vuelto a exportar escarabajos a Europa; mercado al que no estábamos llegando con producción masiva sino con productos exclusivos. En este segundo decenio del Siglo XXI, comenzó la reconquista colombiana de las carreteras de Europa, con pedalistas de la misma estirpe y las mimas características de los que hicieron el primer gran desembarco en los 80s: escaladores netos, de tamaño pequeño, pierna delgada, arraigo campesino y mucha humildad y nobleza. La de hoy es una generación de oro aprovechada por los equipos europeos, pero producto de procesos serios, lentos y seguros de las escuadras nacionales.

El tricolor colombiano se pasea nuevamente en el mundo gracias al deporte insignia del país. Ya no tiene la compañía de los gritos emotivos de nuestros narradores de radio ni las imágenes impactantes de la tv nacional; medios que, con algunas excepciones, abandonaron este deporte y le dieron la espalda después de la primera gran cosecha. Ahora, esta segunda cosecha, que apenas comienza, la disfrutamos en el computador vía streaming, con voces pausadas de italianos y franceses, que cada vez se nos vuelven más cercanos.

Colombia es un país que sufre por la guerra, la corrupción, el fútbol, los politiqueros y la miseria. Las noticias positivas y alentadoras las dan deportes como el ciclismo. Cayetano y Nairo son nombres campesinos, que esta semana se convirtieron en noticia positiva. Lástima que en muchos medios lo positivo ya no sea noticia.